Los jóvenes ya no comen cuento
Por: Yeimi Ortiz
Muchos adultos tenían un ideal de que los jóvenes eran apáticos a la política y que los temas públicos no eran de su interés; para los mayores, los jóvenes no tenían consciencia social y, esto no era algo que estaba alejado de la realidad, sin embargo todo se debe a lo que yo le llamaría “herencia política”. Esto es algo que venía siendo como un legado: “yo voy por el que mis papás van” “Yo apoyo lo que mi familia apoya”, pero ahora ¡los jóvenes ya no comen cuento!
Muchos adultos tenían un ideal de que los jóvenes eran apáticos a la política y que los temas públicos no eran de su interés; para los mayores, los jóvenes no tenían consciencia social y, esto no era algo que estaba alejado de la realidad, sin embargo todo se debe a lo que yo le llamaría “herencia política”. Esto es algo que venía siendo como un legado: “yo voy por el que mis papás van” “Yo apoyo lo que mi familia apoya”, pero ahora ¡los jóvenes ya no comen cuento!
Eso sí, las formas de informarse para
crear su propio criterio y pensamiento han cambiado. Los jóvenes ya no “comen”
a las cadenas televisivas que están en el poder de unos pocos y buscan
beneficio a través de esto, sino que se están informando por medios
alternativos y plataformas que eran utilizadas con x fin y ahora se
transformaron y reinventaron. Esto se puede ver en una encuesta realizada en la
ciudad de Bucaramanga a 93 jóvenes entre los 18 y 29 años, de los cuales el 40%
se informan a través de redes sociales. Eso puede parecer contradictorio ya que
etas plataformas se usan generalmente para interacción social y ocio, pero como
se dijo, los medios se reinventaron. Una plataforma como Instagram, que solo se
utilizaba para subir fotos y compartir la vida de cada uno con sus seguidores,
ahora es un medio fuerte de información. La mayoría (por no exagerar y decir
que todos) de los medios se encuentran en todas las redes sociales con cuentas
oficiales, sin embargo aún hay que saber filtrar la información, nunca faltan
los que siguen publicando notas sobre la vida de fulanito y creando cortinas de
humo, mientras que en otros se pueda estar haciendo una fuerte crítica a x
político sobre x asunto.
La fuerza para el debate de
plataformas como Facebook, Instagram, Twitter y otras más, se ha visto
principalmente en este tiempo de cuarentena. El ciberactivismo como forma de
revolución actual ha permitido que los jóvenes (y en general todos) compartan
sus opiniones sin ser abatidos por fuerza pública (o cualquier otro), esto con
el fin de comparar lo que hace meses sucedía con las marchas del 21N, jóvenes
que salían de sus casas a mostrar su inconformidad no regresaron y no creo que
sea necesario explicar qué ESMAD no se los permitió (y otros cuantos regresaron
sin ojo o con alguna “heridita”), situación que desde el activismo digital no
sucede.
Aquí, con los jóvenes de ahora se
acabó lo que se dijo de aquella herencia política pues están generando un
pensamiento político (y en otros ámbitos) autónomo libre de ataduras familiares
y de cualquier otra índole, los jóvenes de ahora crean sus propias formas de
consumo de medios y formas de hacerse sentir, los jóvenes de ahora YA NO COMEN
CUENTO.

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